A pesar de que el estrés se desencadena debido a una serie de factores que nos pueden estar afectando psicológicamente, tales como deudas, problemas en el trabajo o con la familia, padecer este estado también se puede manifestar con molestias físicas.
De acuerdo a lo consignado por el New York Post, en respuesta al estrés, nuestro cuerpo sufre cambios respecto a las secreciones hormonales y químicas. Gran parte de estas secreciones son producidas por la glándula suprarrenal.
Si bien el rol que juegan estas hormonas en nuestro sistema es beneficioso, un trabajo prolongado de las mismas puede llegar a ser perjudicial.
En primer lugar, se pueden experimentar problemas digestivos que van desde malestar estomacal hasta afecciones como el colón irritable. A su vez, puede llevarnos a comer en exceso o en pequeñas cantidades.
El estrés también puede manifestarse en nuestra piel como acné, psoriasis, eccema y otras reacciones alérgicas.
El asunto se podría complejizar en el caso de quienes se ven afectados por el estrés crónico, pues puede tener repercusiones en la salud cardiovascular, aumentando las probabilidades de enfermedades cardíacas o hipertensión, entre otras.
Con información de Mega Noticias







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