Dormir juntos, sí, pero no bajo las mismas sábanas. Por inverosímil que parezca, se trata de una tradición muy arraigada en algunos de los países más septentrionales de nuestro continente. Se trata del popular método nórdico, que consiste en que las parejas descansen en el mismo colchón, pero se arropen con edredones individuales. A pesar de que ya cuenta con una larga implantación en los países más fríos de Europa, este fenómeno está ganando cada vez más adeptos en el resto del mundo.

Puede parecer una bobada, pero muchos de sus practicantes aseguran descansar cuando lo prueban por primera vez. Una de las razones por las que puede ayudarnos a mejorar la calidad del sueño es la temperatura. Según Carlo Egea, presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (Fesmes) “cada persona necesita una temperatura distinta para conciliar el sueño. Si los miembros de la pareja duermen en edredones separados, cada uno generará una temperatura de confort que se adaptará a lo que necesita su cuerpo”. Anna Mäkinnen nació y vive en Helsinki, cuenta que para ella no se trata de ningún “método”, sino de una práctica de sentido común. Nunca ha dormido de otro modo.

Con información de La Vanguardia

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