Gwen Merz, una mujer estadounidense, aseguró estar arrepentida de dedicar varios años de su vida a un riguroso plan de ahorro que la llevó a acumular 200.000 dólares.

Su estrategia implicaba un ahorro extremo, reduciendo al mínimo sus gastos sociales y de ocio. Durante años, se privó de eventos sociales, conciertos y salidas con amigos, además compartía casa sin necesitarlo, entre otros sacrificios. Además vivía en una casa compartida solo para guardar el 75% de su sueldo.
Ahora admite haberse sentido miserable en ciertos momentos debido a las restricciones autoimpuestas. Reconoce que, aunque logró acumular una cantidad significativa de dinero, el costo emocional fue alto.
Con información de Lamoscave







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