Jugar con un perro, acariciarlo, darle de comer o abrazarlo puede aumentar las ondas cerebrales asociadas con el alivio del estrés y la concentración, según un estudio que publicó el miércoles 13 de marzo la revisa PLOS One.

Algunos animales, entre ellos los perros, se usan cada vez más como terapia en hospitales, escuelas y otros centros para ayudar a reducir la ansiedad, aliviar el estrés y fomentar los sentimientos de confianza.

Pero los estudios sobre los posibles beneficios de las interacciones con animales suelen adoptar un enfoque holístico, comparando el estado de ánimo o los niveles hormonales de las personas antes y después de pasar tiempo con un animal de servicio.

Ese enfoque no distingue entre tipos de interacciones con el animal, lo que limita la comprensión de cómo cada actividad específica repercute en la salud y el bienestar de una persona.

El estudio demuestra, según escriben los autores, que determinadas actividades con perros “podían activar una mayor relajación, estabilidad emocional, atención, concentración y creatividad al facilitar un aumento de la actividad cerebral”, así como “disminuir el estrés e inducir respuestas emocionales positivas”.

Con información de El Diario

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