Una investigación de la Universidad de Cambridge arroja luz sobre el impacto de estos conflictos.

Este proyecto, denominado Toddlers Up, iniciado en 2010, explora las dinámicas fraternas y su influencia en la «comprensión social» de los niños. 

A través de una metodología que incluyó observaciones, entrevistas y diversas pruebas a 140 niños de entre dos y seis años, los investigadores concluyeron que las interacciones, incluso las conflictivas, entre hermanos pueden acelerar la comprensión social de los niños.

La líder del proyecto, Claire Hughes, en declaraciones a ‘The Guardian’, destacó que mientras se tiende a ver la relación entre hermanos como fuente de competencia, el estudio demuestra que esta interacción puede ser beneficiosa para el desarrollo emocional y cognitivo de los niños. Las discusiones y disputas se convierten en oportunidades para practicar habilidades de negociación, expresión de opiniones y escucha activa.

Especialistas en psicología y psicopedagogía, como Carolina Moché y Stella Maris De Vita, reafirman la importancia de estas interacciones.

Mientras que Moché advierte sobre los peligros de las relaciones conflictivas en la adultez, De Vita señala que la rivalidad fraterna es una parte normal del crecimiento que puede fomentar el apoyo emocional y la resiliencia. Sin embargo, alerta sobre la necesidad de que los padres estén atentos a señales de violencia física o intimidación, que requieren intervención.

Con información de El Tiempo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tendencias