Felipe Prisco, un adolescente de 17 años, ha demostrado que la pasión y la dedicación no tienen límites. Durante la pandemia, mientras el mundo se detenía, Felipe encontró en la costura un refugio y una nueva pasión. Observando a su abuela Nancy, una experta modista, descubrió un talento innato que lo llevó a crear su propia marca de ropa, FP.




Con tan solo 17 años, Felipe ha logrado consolidar su marca y abrir un atelier familiar en Mendoza, donde confecciona prendas únicas y personalizadas para sus clientas. Vestidos de fiesta, atuendos para ocasiones especiales, y ahora, su nueva colección primavera-verano, son algunas de las creaciones que salen de sus manos.
Sin embargo, el camino hacia el éxito no ha estado exento de desafíos. Felipe ha tenido que enfrentar los prejuicios de una sociedad que, tradicionalmente, asocia la costura con las mujeres. «Molesta la mirada del otro, pero aprendí a hacerle oídos sordos», confiesa el joven diseñador. Su determinación y perseverancia lo han llevado a convertirse en un referente de la moda local y un ejemplo para aquellos que buscan perseguir sus sueños sin importar los obstáculos.







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