Lilian Weber, una mujer excepcional de Iowa, celebra cada mañana su cumpleaños cosiendo un vestido para una niña en África. Con 99 años, esta incansable voluntaria ha convertido su pasión por la costura en una misión solidaria. Desde hace años, dedica horas de su día a crear prendas únicas y llenas de cariño, que luego son enviadas a través de la organización Little Dresses for Africa.



Su objetivo es alcanzar los 1000 vestidos antes de cumplir un siglo de vida, una meta que está cada vez más cerca. A pesar de haber confeccionado ya más de 840 prendas, Lilian no piensa rendirse. Con una dedicación admirable, busca que cada vestido sea especial y único, para que las niñas que los reciben se sientan queridas y valoradas.
«Si todavía tengo fuerzas cuando llegue a los 1000, seguiré cosiendo», afirma Lilian con una determinación que inspira. Su historia es un ejemplo de cómo, a cualquier edad, podemos marcar una diferencia en el mundo y ayudar a quienes más lo necesitan.







Deja una respuesta