Una noche de fiesta a menudo deja secuelas como dolor de cabeza, náuseas y fatiga. Si bien muchos buscan remedios rápidos, una investigación reciente sugiere que el ejercicio regular podría ser una solución más efectiva.

Según los estudios, las personas activas suelen dormir mejor, lo que facilita la recuperación del cuerpo tras una noche de copas. Además, el ejercicio estimula la liberación de endorfinas, hormonas que actúan como analgésicos naturales y reducen la percepción del dolor, como los dolores de cabeza y musculares asociados a la resaca.
Otro beneficio del ejercicio es que acelera el metabolismo, lo que permite al hígado procesar el alcohol más rápidamente y reducir la acumulación de toxinas en el organismo.
En conclusión, mantener una rutina de ejercicio regular podría convertirse en una herramienta valiosa para mitigar los efectos de la resaca y mejorar la recuperación después de una noche de celebración.







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