¿Alguna vez te han mirado extrañado por hablarle a tu perro como si fuera una persona? Pues resulta que esta práctica, lejos de ser una excentricidad, tiene una base científica sólida. Estudios recientes han revelado que la interacción entre humanos y animales, especialmente con nuestros fieles compañeros caninos, aporta beneficios tanto a nuestra salud mental como a la de ellos.

El antropomorfismo, es decir, atribuir características humanas a los animales, juega un papel fundamental en esta conexión. Según Nicholas Epley, profesor de Ciencias del Comportamiento, hablar con nuestros perros como si fueran personas estimula nuestras habilidades cognitivas y emocionales, haciéndonos más empáticos y mejorando nuestra capacidad para entender los sentimientos de los demás.

Desde una perspectiva psicológica, esta forma de comunicación nos ayuda a organizar nuestros pensamientos y a expresar nuestras emociones de manera más clara y efectiva. Los perros ofrecen un espacio seguro y libre de juicios donde podemos desahogarnos y sentirnos comprendidos, especialmente en momentos de estrés o ansiedad.

Los beneficios no son exclusivos de los humanos. Los perros también se benefician de esta interacción. Hablar con ellos de manera afectuosa fortalece el vínculo entre ambos, reduce su estrés y ansiedad, y puede incluso ayudar a prevenir problemas de comportamiento.

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