La multinacional tecnológica Bosch ha dado un paso más hacia la sostenibilidad al iniciar pruebas con un nuevo combustible renovable llamado HVO. Este biocombustible, producido a partir de residuos de aceite y grasas vegetales, se presenta como una alternativa limpia y eficiente a los combustibles fósiles tradicionales.

En colaboración con Repsol y Rhenus, Bosch está utilizando HVO en dos camiones que realizan rutas diarias entre distintas localidades españolas. Según la compañía, este biocombustible puede reducir significativamente las emisiones de CO2, hasta en un 80%. Esto representa un avance importante en la lucha contra el cambio climático y la búsqueda de opciones más sostenibles en el sector del transporte.
Una de las ventajas más destacadas del HVO es su compatibilidad con los motores diésel existentes, lo que evita la necesidad de realizar costosas modificaciones en los vehículos. Esta característica facilita su implementación y lo convierte en una solución viable a corto plazo.







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