Lejos de ser una pérdida de tiempo, la siesta, cuando se realiza de forma adecuada, puede convertirse en un poderoso aliado para nuestra salud y bienestar. Según recientes investigaciones, dormir una siesta corta durante el día puede mejorar significativamente nuestra capacidad de atención, aprendizaje y hasta nuestro estado de ánimo.

Esta práctica, especialmente beneficiosa para quienes trabajan en turnos rotativos o nocturnos, ayuda a compensar las horas de sueño perdidas durante la noche y a combatir la somnolencia diurna. Las siestas cortas, de entre 15 y 45 minutos, son ideales para aumentar el nivel de alerta, mejorar el ánimo y optimizar el rendimiento en diversas tareas.

Para aprovechar al máximo los beneficios de la siesta, lo recomendable es hacerlo en un horario que no interfiera con el sueño nocturno, idealmente entre las 13:00 y las 15:00 horas. De esta manera, evitaremos alterar nuestros ritmos circadianos y garantizaremos un descanso reparador durante la noche.

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