Nuestro cerebro necesita desconectar para funcionar óptimamente. El estrés crónico libera cortisol, una hormona que, en niveles elevados, puede afectar negativamente la memoria, el aprendizaje y la toma de decisiones. El neurocientífico Claudio G. Waisburg enfatiza la importancia de las vacaciones para contrarrestar estos efectos.

¿Cuánto tiempo es suficiente?
Estudios sugieren que, si bien incluso unos pocos días de descanso pueden ofrecer beneficios a corto plazo, un período de 2 a 3 semanas es ideal para lograr una desconexión profunda y experimentar mejoras significativas en la flexibilidad cognitiva.
Este tiempo permite al cerebro:
• Reducir los niveles de cortisol: Disminuyendo el impacto negativo del estrés.
• Fortalecer las conexiones neuronales: Favoreciendo la plasticidad cerebral.
• Recuperar el equilibrio: Promoviendo el bienestar mental y emocional.
Además de la duración, la calidad del descanso también es crucial. Actividades como el contacto con la naturaleza, la práctica de ejercicio físico moderado, la desconexión digital y el tiempo de calidad con seres queridos potencian los beneficios de las vacaciones.








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