Un estudio reciente del Trinity College de Dublín ha revelado que pasear al perro con regularidad puede tener un impacto significativo en la salud y el bienestar de los adultos mayores. Según la investigación, esta actividad no solo reduce el riesgo de caídas, sino que también mejora la movilidad y fortalece la confianza en este grupo de edad.

El estudio encontró que los adultos mayores que pasean a sus perros con regularidad tienen menos probabilidades de sufrir caídas en comparación con aquellos que no lo hacen. Esto se debe a que pasear al perro implica actividad física moderada, lo que ayuda a fortalecer los músculos y mejorar el equilibrio, dos factores clave para prevenir caídas. Además, el simple acto de salir a caminar con un perro puede aumentar la confianza y la autoestima de los adultos mayores, lo que a su vez puede reducir el riesgo de caídas.
Además de los beneficios físicos, el estudio también destacó los beneficios sociales y mentales de pasear al perro. Los investigadores encontraron que esta actividad puede promover la socialización, ya que los adultos mayores a menudo interactúan con otros dueños de perros durante sus paseos. Esta interacción social puede ayudar a combatir la soledad y el aislamiento, dos problemas comunes en la vejez. Asimismo, pasear al perro puede tener un efecto positivo en el bienestar mental, ya que pasar tiempo al aire libre y en compañía de una mascota puede reducir el estrés y la ansiedad.







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