Un preocupante porcentaje del 69% de los jóvenes entre 18 y 34 años admite experimentar FOMO (Fear of Missing Out), un tipo de ansiedad social caracterizada por el temor a perderse experiencias valiosas, oportunidades únicas o alternativas superiores.  Si bien este fenómeno se asocia comúnmente con la presión de las redes sociales y la vida social activa, su influencia se extiende ahora al ámbito de las relaciones amorosas, generando incertidumbre en las parejas y una tendencia a postergar compromisos importantes en la búsqueda de una opción aparentemente «mejor».

La constante comparación y la accesibilidad a plataformas de citas online han exacerbado esta problemática en el terreno sentimental.  Según la reconocida psicóloga y sexóloga Anna Gil Wittke, el fácil acceso a aplicaciones de citas y redes sociales ha arraigado la idea de que siempre existe una opción más atractiva o compatible a la vuelta de la esquina. Esta mentalidad fomenta una sensación de insatisfacción crónica en muchos jóvenes, incluso cuando se encuentran inmersos en relaciones estables y aparentemente satisfactorias.

Las manifestaciones del FOMO en el amor son diversas y pueden ser sutiles, pero recurrentes. Entre las señales más comunes se destacan la duda constante sobre la pareja actual, acompañada de la pregunta latente sobre si existirá alguien mejor; la evitación de compromisos serios por el temor a renunciar a futuras oportunidades; la comparación constante con otras parejas que se perciben como más «felices» en las redes sociales; y finalmente, el miedo a «cerrar puertas» y abandonar la exploración de opciones en aplicaciones de citas, manteniendo así la sensación de estar siempre abierto a nuevas posibilidades.

Es fundamental discernir entre el FOMO y la genuina insatisfacción en una relación.  Es innegable que permanecer en una relación que no aporta felicidad ni satisface las necesidades individuales no es saludable. Sin embargo, vivir bajo la constante premisa de que «siempre habrá algo mejor» puede convertirse en un problema en sí mismo.  La realidad es que siempre existirá alguien que parezca más atractivo, más interesante, con mayor poder adquisitivo o con una vida aparentemente más emocionante en las redes sociales.

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