Si eres de los que constantemente busca las llaves, el teléfono o los anteojos, podrías consolarte pensando que no se trata solo de despiste. Contrario a la percepción común, olvidar la ubicación de objetos cotidianos podría estar asociado con una característica sorprendentemente positiva: una mente con alta capacidad creativa. Esta perspectiva desafía la noción de que el olvido es puramente un indicio de desorganización o falta de atención.

Investigaciones recientes en el campo de la psicología, con estudios publicados en revistas como el Creativity Research Journal, exploran la conexión entre ciertos rasgos cognitivos y la creatividad. Estos estudios sugieren que las personas que destacan en el pensamiento divergente —la habilidad de generar múltiples soluciones o ideas originales a partir de un único punto— a menudo presentan cualidades como una notable apertura a nuevas experiencias, una imaginación vívida y una menor inclinación por la rigidez de las rutinas.
Según explican los investigadores detrás de estos hallazgos, este estilo de procesamiento mental, fuertemente orientado hacia la generación de ideas, imágenes mentales y el desarrollo de proyectos, puede acaparar una parte significativa de los recursos cognitivos. Esta intensa actividad interna dedicada a procesos creativos puede competir directamente con la atención requerida para registrar y recordar detalles del entorno físico inmediato, como la simple acción de dónde se dejaron las llaves por última vez.
Por supuesto, es importante señalar que no todos los episodios de olvido son necesariamente un signo de genialidad o de una mente excepcionalmente creativa. Sin embargo, si te encuentras perdiendo objetos pequeños con cierta regularidad, tal vez no debas ser demasiado duro contigo mismo. Podría ser, simplemente, una señal de que tu cerebro está activamente comprometido en procesos de pensamiento innovadores y ocupado explorando nuevas ideas en lugar de enfocarse en los pormenores del día a día.







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