Lyle y Erik Menéndez, encarcelados desde 1989 por el brutal asesinato de sus padres, lograron una significativa victoria legal este martes 13 de mayo en Los Ángeles. Un juez dictaminó la modificación de sus sentencias, abriendo la posibilidad a que los hermanos, cuyo caso conmocionó a Estados Unidos en la década de 1990, puedan solicitar la libertad condicional después de haber sido originalmente condenados a cadena perpetua sin este derecho.

El caso Menéndez se convirtió en un fenómeno mediático tras el juicio que reveló los detalles del parricidio cometido por Lyle, de 57 años, y Erik, de 54, en la lujosa mansión familiar de Beverly Hills. A pesar de las diferentes versiones y motivaciones presentadas a lo largo de los años, ambos fueron encontrados culpables y recibieron la sentencia más severa posible en aquel momento: reclusión de por vida sin opción a salir.

Sin embargo, el juez Michael Jesic alivió ahora esos términos, cambiando la pena de cadena perpetua por una de 50 años de prisión. Durante una audiencia cargada de emoción, los hermanos hablaron a la corte por videollamada desde la prisión. Lyle declaró asumir «toda la responsabilidad» por haber matado a sus padres, mientras que Erik también expresó profundo remordimiento por sus acciones y las mentiras iniciales, indicando estar consciente de la gravedad de sus actos.

La Fiscalía de Los Ángeles se opuso a esta modificación, argumentando que los hermanos no habían asumido plenamente su responsabilidad a lo largo de las décadas. No obstante, la audiencia se produjo tras una intensa campaña legal, impulsada en parte por la atención pública renovada por una miniserie de Netflix. Varios familiares también intervinieron en la corte, pidiendo la liberación de Lyle y Erik y testificando que los hombres actuales son personas cambiadas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tendencias