Científicos han desarrollado un lente de contacto experimental que podría revolucionar la forma en que vemos el mundo, especialmente en la oscuridad. Este innovador dispositivo es capaz de transformar la luz infrarroja (invisible para el ojo humano) en luz visible, permitiendo la detección de imágenes en completa oscuridad e, incluso, con los ojos cerrados. El hallazgo ha sido publicado en la prestigiosa revista científica Cell.

El secreto detrás de esta tecnología reside en nanopartículas integradas directamente en el lente. Estas partículas son las encargadas de la conversión de la luz infrarroja a visible, eliminando la necesidad de baterías o cables externos. El lente, por su parte, es blando, transparente y ha sido diseñado para ser completamente seguro para el uso humano.

Las pruebas iniciales han arrojado resultados prometedores. Tanto en experimentos con ratones como en pruebas con voluntarios humanos, los participantes lograron percibir patrones de luz infrarroja. Sorprendentemente, la sensibilidad a esta luz aumentaba al cerrar los ojos, debido a que la luz infrarroja atraviesa los párpados con mayor facilidad que la luz visible.

Este avance no se limita a la visión en blanco y negro. Una versión más avanzada del lente permite distinguir diferentes «colores» infrarrojos, al convertir distintas longitudes de onda en rojo, verde y azul. Esto abre la puerta a una especie de «visión infrarroja en color», expandiendo aún más las posibilidades de esta tecnología.

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