El 2 de junio de 2010, el béisbol vivió uno de sus episodios más tristes y debatidos en la historia de las Grandes Ligas. En ese día, el lanzador venezolano Armando Galarraga, que jugaba para los Tigres de Detroit, estuvo a punto de lograr un «Juego Perfecto», una hazaña que solo han conseguido 23 jugadores a lo largo de más de 144 años de MLB. A pesar de haber dejado fuera de combate a los 26 bateadores que enfrentó, una decisión errónea del umpire Jim Joyce privó a Galarraga de este reconocimiento.

El escenario fue el Comerica Park, donde los Tigres se enfrentaban a los Indios de Cleveland. Con un solo out restante y el bateador 27, Jason Donald, al plato, Galarraga logró retirar la última jugada al lanzar a primera base, donde Miguel Cabrera completó la jugada. Sin embargo, Joyce marcó safe, dejando a todos los allí presentes, incluido el propio bateador, atónitos. La falta de revisión de jugadas en ese entonces impidió que esta decisión se rectificara, lo que provocó el inicio de una controversia que se mantiene hasta hoy.
La repetición de la jugada mostró de manera indiscutible que Galarraga había completado el out. Sin embargo, la decisión se mantuvo y Galarraga enfrentó al bateador 28, concluyendo el partido con una blanqueada de un hit, en lugar de lograr el anhelado Juego Perfecto. Desde entonces, esta ocasión es recordada como «El Juego Perfecto de 28 outs», un título que destaca la singular injusticia de la situación.
A pesar de la controversia, Galarraga y Joyce demostraron que los errores pueden llevar a la reconciliación. Ambos pidieron disculpas y, más tarde, coescribieron un libro relatando su experiencia de ese día fatídico. Hoy, tras 15 años de aquella histórica fecha, el legado de Armando Galarraga sigue vivo entre los fanáticos del béisbol, que no olvidan que, a pesar de la falta de reconocimiento oficial, su hazaña fue, de hecho, un perfecto espectáculo de béisbol.







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