En un hecho que marca un hito para la inclusión en toda América, Rita y Martín, una pareja con síndrome de Down, unieron sus vidas en matrimonio en la ciudad de Mar del Plata. Su boda no solo celebra una historia de amor de larga data, sino que también se convierte en un poderoso símbolo de los nuevos paradigmas de derechos y autonomía para las personas con discapacidad, demostrando que el amor no sabe de barreras.

La historia de Rita, de 41 años, y Martín, de la misma edad, es un testimonio de perseverancia y afecto. Se conocen desde que tenían ocho años, cuando asistían juntos al instituto «Portal del Sol». Desde hace nueve años compartían la vida en pareja, un vínculo que se fortaleció con el tiempo y que siempre contó con el incondicional apoyo de sus familias. Ambos son activos participantes en su comunidad; Martín trabaja en la Defensoría de Incapaces del Estado Judicial, mientras que Rita ha sido una destacada deportista.

El camino hacia el altar, si bien lleno de emociones, se vio allanado por un cambio fundamental en la legislación argentina. Contrario a lo que se podría suponer, no fue necesaria una larga batalla judicial para que pudieran casarse. Gracias a la reforma del Código Civil y Comercial de la Nación, que prioriza la presunción de capacidad y un sistema de «apoyos» para la toma de decisiones en lugar de la antigua figura de la «incapacidad», Rita y Martín pudieron concretar su sueño directamente en el Registro Civil, reafirmando su derecho a decidir por sí mismos.

Este matrimonio trasciende lo personal y se erige como un faro de esperanza e inspiración. 

«Queremos que se sepa, porque esto inspira, no solo a los chicos sino también a las familias. Hace años había prejuicio, hoy hay emoción y alegría en cada persona a la que le contamos esta noticia”, afirmó emocionado Rafael, hermano de Rita. La unión de Rita y Martín no solo rompe con prejuicios históricos, sino que también abre un camino de alegría y celebra el derecho fundamental de todas las personas a amar, a formar una familia y a ser felices en plena igualdad.

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