En una época donde los modelos de familia se redefinen y expanden, la historia de Thomas y Maia, dos jóvenes amigos argentinos, ha resonado en las redes sociales, ofreciendo una conmovedora perspectiva sobre la paternidad, la maternidad y los lazos afectivos. Sin ser pareja sentimental, decidieron tener un hijo y criarlo juntos, basando su familia en una profunda amistad y un deseo compartido de ejercer una crianza llena de amor y responsabilidad.

Thomas, de 27 años, y Maia, de 28, vieron nacer su fuerte vínculo de complicidad y respeto mutuo en un taller de teatro en Argentina. Aunque su relación nunca transitó los caminos del romance, ambos albergaban el sueño de ser padres. Esta aspiración común los llevó a tomar la decisión, poco convencional pero firme, de traer juntos una vida al mundo: el pequeño Noah.
Su historia ganó notoriedad a través de una entrevista con el medio argentino TN, que sirvió de plataforma para visibilizar su experiencia y su modelo de «copaternidad».
El camino que los llevó a su actual vida en Madrid comenzó con un revés. Una propuesta artística en España, que prometía ser un gran paso en sus carreras, resultó ser una estafa. Lejos de desanimarse, los amigos decidieron empezar de nuevo en la capital española. Fue en medio de este nuevo comienzo que recibieron la noticia del embarazo de Maia.
Aunque la noticia fue inicialmente un «shock» para sus familias, especialmente por la juventud de Maia en ese entonces, el amor y el compromiso de ambos terminaron por imponerse. «Nos unió el deseo de ser padres, más allá de cualquier etiqueta», expresaron durante la entrevista, resumiendo la esencia de su pacto.
Hoy, Thomas y Maia comparten la crianza de Noah en un mismo hogar, pero en espacios individuales, manteniendo su autonomía y su sólida amistad como pilar de su familia.







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