Un innovador estudio realizado en conjunto por las universidades de Kyushu en Japón y de Toronto en Canadá ha revelado que la actividad física podría ser una herramienta clave para que el cerebro olvide activamente recuerdos traumáticos o aquellos asociados al consumo de drogas. La investigación, centrada en la neurogénesis, el nacimiento de nuevas neuronas, demuestra que el ejercicio fomenta el crecimiento de estas células en el hipocampo, una región cerebral crucial para la memoria y el aprendizaje, facilitando así la eliminación de memorias adversas.

El descubrimiento fundamental de este trabajo radica en cómo las nuevas neuronas reorganizan los circuitos del hipocampo. Al integrarse en las redes neuronales existentes, estas células cerebrales recién formadas ayudan a desmantelar o reescribir recuerdos fuertemente arraigados, como los que caracterizan el trastorno de estrés postraumático (TEPT) o las conductas adictivas. Este proceso de «olvido activo» no implica un daño en la memoria general, sino una reestructuración que debilita las conexiones específicas de las memorias problemáticas.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos llevaron a cabo experimentos con ratones, en los que observaron que aquellos que tenían acceso a una rueda para correr mostraban una capacidad significativamente mayor para superar el miedo condicionado y las asociaciones con lugares donde habían recibido drogas. El ejercicio voluntario demostró ser el método más eficaz para estimular este efecto, superando incluso a la manipulación genética diseñada para aumentar la neurogénesis, lo que subraya el potente y amplio impacto fisiológico de la actividad física en el cerebro.

Estos hallazgos abren una prometedora vía para el desarrollo de nuevas terapias no invasivas destinadas a personas que sufren de TEPT y adicciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tendencias