La primera menstruación es el indicador que marca el momento ideal para la visita inicial de una niña o adolescente al ginecólogo. Según la doctora Lucía Aguilera, médico ginecólogo, esta primera consulta es fundamental no solo para orientar a la joven sobre los cambios en su cuerpo, sino también para establecer una base de confianza y cuidado de su salud reproductiva. El objetivo principal es educativo y preventivo, buscando que las jóvenes tomen conciencia de su cuerpo y pierdan el temor a la evaluación médica. Durante este encuentro, se realiza un examen físico general y un ecosonograma pélvico para verificar la anatomía de los ovarios y el útero, sentando las bases para un seguimiento saludable.


Contrario a la creencia popular, la primera consulta no tiene por qué ser invasiva. La doctora Aguilera aclara que la citología o Papanicolau no es necesaria hasta que la paciente inicie su vida sexual. En esta etapa, la evaluación se enfoca en el diálogo, el análisis del calendario menstrual, la intensidad del flujo y la presencia de dolor. Es crucial «desmitificar el hecho de que las reglas tienen que ser dolorosas», subraya la especialista, ya que el dolor puede ser un signo de alarma para otras patologías. La revisión se completa con una evaluación de los genitales externos y una conversación sobre higiene íntima para prevenir infecciones recurrentes.
La presencia de la madre durante la consulta es un factor clave, especialmente en las primeras visitas, para brindar apoyo emocional y seguridad a la adolescente. La doctora Aguilera destaca que, aunque la ley permite a las mayores de 14 años acudir solas, se promueve un ambiente de acompañamiento donde se le explica tanto a la paciente como a su madre los hallazgos de la revisión. Este enfoque transparente y familiar ayuda a construir una relación de confianza con el médico y a proteger la integridad de ambas partes durante un examen que involucra la intimidad de la paciente.
A medida que la adolescente crece, el rol del ginecólogo evoluciona para convertirse en un orientador clave en salud sexual y reproductiva. La doctora Aguilera enfatiza la importancia de educar sobre la «doble protección», explicando que la prevención va más allá de un embarazo no deseado y debe enfocarse en evitar enfermedades de transmisión sexual. Al abordar temas como el VPH y el VIH, se busca que las jóvenes tomen decisiones informadas y responsables, posponiendo el inicio de la vida sexual hasta que se sientan preparadas y conscientes de los cuidados necesarios para proteger su salud a largo plazo.







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