Un devastador terremoto de magnitud 8,8 sacudió las aguas del Océano Pacífico, a unos 130 kilómetros de la costa de la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia. El sismo, ocurrido en la madrugada de este miércoles, generó de inmediato una alerta de tsunami que se extendió por la mayor parte de los países con costas en este océano, provocando evacuaciones y la activación de protocolos de emergencia en varias naciones.



Las autoridades de protección civil de Rusia, Japón, Estados Unidos y varias naciones de América Latina, incluyendo Ecuador, Perú, Colombia y Chile, emitieron alertas y, en muchos casos, órdenes de evacuación para las zonas costeras bajas ante la amenaza de olas destructivas. En regiones como Hawái y la costa oeste de Estados Unidos, así como en diversas localidades de Japón, las sirenas antitsunami instaron a la población a buscar refugio en terrenos más elevados, mientras los servicios de emergencia se movilizaban para una posible catástrofe.
A pesar de la potencia del sismo, los informes iniciales indican que el impacto del tsunami ha sido menos severo de lo que se temía en un principio. En varias localidades, las olas observadas no superaron el metro de altura, lo que llevó a las autoridades de algunos países a reducir la intensidad de las alertas a un estado de vigilancia. Hasta el momento, no se han reportado víctimas fatales ni daños materiales de consideración en la mayoría de las áreas bajo aviso, aunque la evaluación de posibles impactos continúa.
Los organismos de emergencia de los países afectados han hecho un llamado unánime a la población para que se mantenga informada a través de los canales oficiales y siga rigurosamente las recomendaciones de seguridad. Se insiste en la importancia de no retornar a las zonas costeras evacuadas hasta que las autoridades lo indiquen explícitamente, ya que las corrientes y la altura del oleaje pueden variar y seguir representando un peligro horas después del evento principal.







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