Las recientes redadas migratorias en el condado de Los Ángeles no solo han separado a familias, sino que también han dejado a decenas de mascotas sin hogar. Los refugios de animales locales han alertado sobre un aumento en el número de perros y gatos abandonados por sus dueños, quienes se ven obligados a autodeportarse o son deportados a sus países de origen. Esta situación ha generado una creciente preocupación entre los trabajadores de los refugios, quienes luchan por encontrarle un nuevo hogar a estos animales.

Según Christopher Valles, portavoz del Departamento de Cuidado y Control Animal del condado, se ha registrado un incremento notable en el número de mascotas que llegan a los centros de adopción. Desde mediados de junio, al menos 28 perros y gatos han sido dejados en los refugios por dueños que enfrentaron la deportación. Aunque la mayoría de estos animales han sido adoptados, la situación continúa siendo un desafío, ya que el número de casos sigue en aumento.
El personal del Centro de Ciudadano Animal de Lancaster ha manifestado que no todos los animales tienen la misma suerte para ser adoptados. Un trabajador del centro comentó a CNN que, a pesar de que los dueños que entregan a sus mascotas son responsables y dan aviso previo, algunos animales permanecen en el refugio por meses. Un ejemplo es el caso de un perro que llegó al centro como consecuencia de las redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y aún espera ser adoptado por una nueva familia.







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