Un misterio genético que ha desconcertado a los científicos durante décadas finalmente ha sido resuelto. Investigadores en Japón y Estados Unidos han identificado la mutación específica responsable del característico pelaje naranja en los gatos domésticos. Este descubrimiento no solo explica por qué la mayoría de los gatos de este color son machos, sino que también revela un nuevo mecanismo para la coloración en los animales.

Dos estudios independientes, uno de la Universidad de Kyushu en Japón y otro de la Universidad de Stanford en Estados Unidos, publicados simultáneamente en la revista científica Current Biology el 15 de mayo de 2025, han confirmado el hallazgo. El equipo japonés, liderado por el profesor Hiroyuki Sasaki, un autoproclamado amante de los gatos y genetista, descubrió una mutación de deleción en el cromosoma X. Este tipo de mutación, en la que falta una porción de ADN, es la clave detrás del icónico color que vemos en gatos tan famosos como el personaje Garfield. «Identificar el gen ha sido un sueño desde hace mucho tiempo, así que es una alegría haberlo descifrado por fin», afirmó el profesor Sasaki.
La explicación a la distribución por sexos del color naranja reside en la genética. Los gatos macho, con un solo cromosoma X, solo necesitan heredar una copia de este «gen naranja» para lucir un pelaje de dicho color. Por otro lado, las hembras, que poseen dos cromosomas X, necesitarían heredar el gen en ambos para ser completamente naranjas, una ocurrencia mucho menos común. Cuando una hembra hereda un gen naranja y un gen para otro color, como el negro, el resultado son los distintivos pelajes de las gatas calicó o carey, con sus característicos parches de color.






