La violinista venezolana Melanie Brito ha protagonizado un acto de profunda conexión artística y espiritual al llevar su música hasta la cima del imponente tepuy Roraima. Tras un exigente ascenso en el que cargó con su instrumento a través de sol, lluvia y nubes, Brito alcanzó el punto conocido como «la ventana», un lugar donde el paisaje venezolano se toca con el cielo. Allí, rodeada de piedras milenarias, la artista ofreció un concierto inédito.

Según el testimonio de José Manuel Silva, uno de los guías que presenció el evento, el momento fue una experiencia que «no se puede explicar con palabras». Describió cómo cada nota del violín parecía dialogar con el alma del tepuy, creando un instante en que el tiempo se detuvo y la niebla y el viento escucharon en silencio. El guía calificó la hazaña no solo como un viaje físico, sino como «un viaje del alma».






