A sus 81 años y envuelta en un brillante traje de lentejuelas, Madelein Mansson, mejor conocida como DJ Gloria, se ha convertido en la reina de las noches de Estocolmo, haciendo vibrar a un público de más de 50 años. Desde su residencia de ancianos en el sur de la capital sueca, relata con orgullo a la AFP sus 16 años de carrera en las mezclas. «Hoy soy muy buena», afirma con una confianza que contagia, asegurando que no hay persona a la que no pueda hacer bailar. Su energía y carisma la han transformado en un ícono para una generación que busca espacios para disfrutar de la música y el baile.

El éxito de DJ Gloria radica en su particular propuesta: fiestas que comienzan y terminan temprano, pensadas para un público que, como ella, prefiere estar en casa antes de la medianoche. En sus sesiones, es obligatorio presentar el carnet de identidad para asegurar que el ambiente sea exclusivamente para mayores de 50, atrayendo a un gran número de mujeres que solo desean moverse al ritmo de la música. «No hay una sola persona a la que no pueda atraer a la pista de baile», comenta esta mujer de cabello rubio, ojos azules y labios rojos, quien se ha ganado un lugar destacado en la escena nocturna del país.

Con una agenda reservada con hasta un año de antelación, DJ Gloria llena discotecas y eventos privados, demostrando que la pasión por la música no tiene edad. Lo que comenzó como una forma de superar una etapa difícil de su vida, se ha convertido en una aclamada carrera que inspira y rompe con los estereotipos. Su verdadero nombre es Madelein Mansson, pero para las legiones de seguidores que abarrotan sus presentaciones, ella es simplemente Gloria, la DJ que les devolvió la pista de baile.

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