La agencia de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) ha reactivado un controvertido contrato de 2 millones de dólares con Paragon Solutions, una empresa de software espía con sede en Israel, para adquirir su potente herramienta de vigilancia conocida como Graphite. El acuerdo, que incluye un paquete completo de licencias, hardware, formación y mantenimiento, otorga a la agencia acceso a una de las tecnologías de espionaje comercial más poderosas, capaz de infiltrarse y tomar el control total de cualquier teléfono móvil.

El software Graphite tiene la capacidad de acceder a la totalidad de la información contenida en un dispositivo, pudiendo leer mensajes de texto, correos electrónicos y extraer fotografías. Además, puede penetrar aplicaciones de mensajería cifrada como Signal y WhatsApp, acceder a copias de seguridad en la nube y activar de forma remota y encubierta los micrófonos y cámaras del teléfono, convirtiéndolo efectivamente en un dispositivo de escucha y vigilancia. Esta tecnología dota al ICE de una capacidad de monitoreo sin precedentes.
Firmado originalmente en septiembre de 2024 durante la administración de Joe Biden, el contrato fue puesto en pausa tras revelaciones sobre el uso indebido de Graphite en el extranjero. Sin embargo, su reciente reactivación ha encendido las alarmas entre organizaciones de derechos civiles y defensores de los inmigrantes. Existe una creciente preocupación de que la agencia pueda emplear esta herramienta invasiva para vigilar a comunidades de inmigrantes, activistas o figuras de la oposición política, lo que plantea serias dudas sobre la privacidad y los derechos civiles.






