Un reciente estudio de la Universidad de California en Riverside (UCR) desafía la connotación negativa del chisme, sugiriendo que para las parejas románticas, es un ingrediente clave para la felicidad y la fortaleza del vínculo. La investigación, publicada en la prestigiosa revista Journal of Social and Personal Relationships, encontró que el acto de compartir información sobre terceros fomenta la intimidad, la confianza y la conexión emocional entre los miembros de la pareja, reforzando la percepción de ser un «equipo».

La investigación, titulada «Spill the Tea, Honey: Gossiping Predicts Well-Being in Same- and Different-Gender Couples», analizó las conversaciones diarias de 76 parejas, tanto heterosexuales como del mismo sexo. Mediante el uso de un dispositivo de grabación pasiva, los científicos determinaron que los participantes dedicaban un promedio de 29 minutos al día a cotillear con sus parejas. Los resultados mostraron una asociación positiva y fiable entre la frecuencia del chismorreo y mayores niveles de felicidad y calidad en la relación reportados por los individuos.
Según los autores, compartir comentarios sobre otras personas o eventos es una señal de confianza y cercanía. Explicaron que «chismorrear negativamente con la pareja romántica al volver a casa de una fiesta podría indicar que el vínculo de la pareja es más fuerte que con sus amigos en la fiesta». Lejos de ser un hábito malicioso en este contexto, el chisme actúa como una herramienta para la vinculación emocional, creando un espacio de complicidad que solidifica la sensación de «nosotros» frente al mundo exterior y contribuye a una relación más duradera y satisfactoria.






