El gigante del streaming, Netflix, sintió el impacto financiero de una campaña de boicot impulsada por el magnate tecnológico Elon Musk, lo que resultó en una caída inmediata en el valor de sus acciones. La controversia, que comenzó como una crítica a una serie infantil por la inclusión de personajes transgénero, escaló rápidamente a un llamado a la acción en la red social X, demostrando el poder de la influencia digital para afectar directamente la respuesta del mercado y la reputación de una corporación.

La polémica se intensificó cuando Musk amplificó la queja de un usuario que había cancelado su suscripción alegando que la plataforma promovía contenido «perjudicial» para los niños. El golpe final provino de un mensaje directo del propio Musk: «Cancele Netflix por la salud de sus hijos», una declaración tajante que complementó con la promesa de que la compañía «nunca recibirá ni un centavo de mi dinero», sentando las bases para un sabotaje digital a gran escala.
Tras el llamado del influyente empresario, miles de usuarios de X respondieron casi al instante, compartiendo capturas de pantalla como prueba de la cancelación de sus suscripciones. Esta sincronización de acciones no solo alimentó la tendencia, sino que confirió la apariencia de un movimiento orgánico masivo, materializando la amenaza digital en graves implicaciones financieras y de imagen para el coloso del entretenimiento.






