La presidenta de Perú, Dina Boluarte, fue destituida de manera fulminante este jueves por el Congreso, controlado por los mismos partidos de derecha que la habían sostenido en el poder. Con una abrumadora mayoría de 122 votos a favor, el Legislativo aprobó la moción de vacancia por «permanente incapacidad moral» de la mandataria para enfrentar el auge del crimen organizado, poniendo un abrupto final a su mandato de dos años y diez meses, con la mirada puesta en las elecciones generales de 2026.

Tras la destitución, el presidente del Parlamento, el derechista José Jerí, fue investido inmediatamente como jefe de Estado interino. Con este nombramiento, Jerí se convierte en el séptimo presidente de Perú en tan solo nueve años, una cifra que evidencia la profunda y prolongada inestabilidad que atraviesa el país andino. La rápida sucesión presidencial marca un nuevo y convulso capítulo en la crisis política que se inició en 2016.

La propia Boluarte decía hasta hace poco de haber roto el ciclo de inestabilidad, destacando que era la presidenta con más tiempo en el cargo desde Ollanta Humala (2011-2016). Sin embargo, el frágil equilibrio que mantenía con las fuerzas políticas del Congreso colapsó este jueves.

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