En un acto de valentía, Juan de Dios Singer dejó la Universidad Central de Venezuela (UCV) para perseguir un sueño poco común: convertir el hockey, un deporte casi invisible en Venezuela, en un objetivo para la juventud. 

Cuando tomó esa importante decisión su mamá le decía: “Estudia, que el hockey no te llevará a ningún lado”. Pero Juan, guiado por su frase favorita “Sueña, cree y créalo en grande”, desafió todo para que hoy niños ganen torneos, y así su madre, viera antes de partir, los éxitos de su hijo.

Contó a NoticiasdeAquí que todo comenzó en las calles de Los Chaguaramos en 1995, donde Juan, jugaba con varios de sus amigos como Emilio y Frank, recuerda que sufrió muchas caídas con tal de aprender a andar en patines. Unas cuantas palmas y una pelota de golf en la plaza Chimborazo lo eran todo. Inspirado por Jaromir Jagr (jugador profesional checo de hockey sobre hielo) perfeccionó su técnica y, en 1996, sorprendió en el campeonato Breakout de la Liga Nacional de Hockey en Miami.

Del asfalto al hielo: Una historia de resiliencia

El hockey no era solo un juego para Juan; era una meta. Desde 1996, comenzó a enseñar la disciplina, y en 1999, como coordinador en el Colegio Los Arcos, formó generaciones que aún lo abrazan con cariño. Hoy, junto a los hermanos Uribes, lidera en línea desde Florida, una academia que hace brillar a niños en Valencia, Maracaibo y Guayana. “Ver a un niño que entrené, competir en el extranjero es un logro muy grande para mí”.

Actualmente, su impacto trasciende: con 14 campamentos internacionales, siete mundiales y más de 60 válidas nacionales, Juan ha demostrado que lo imposible es solo una palabra. Demostrando que su decisión de dejar una carrera universitaria definió su vida como apasionado de un talento innato. “No te detengas, Juan de Dios, vas muy bien, falta poco”, se repetía.

No fue un camino fácil

En 2013, cuando el director del Colegio Los Arcos le anunció que el hockey sería eliminado, Juan sintió el golpe. “Voy a quitar el hockey como quité el rugby”, le dijo. Pero esa frustración fue el combustible para un hombre que ya había enfrentado el rechazo de varias federaciones que le negaban apoyo. “El hockey es un deporte de ricos”, le decían, sin embargo, Juan no se rindió. Con un esfuerzo titánico, trasladó una pista por Mérida, Zulia, Carabobo, Lara y Portuguesa, llevando el deporte a rincones donde nadie lo imaginaba.

Detrás de cada logro hay nombres que Juan no olvida: Gabriel Romero, trayendo material deportivo; Reinaldo Uribe, liderando el hockey en línea; Jason Randolph, un pilar en Estado Unidos, Guillermo Valera, creando imágenes; y Laureen Childrens, su apoyo en la pérdida de su madre. Ellos, junto a los padres que confían en su proyecto, son la fuerza detrás de una academia de niños que crece y gana torneos.

Sueños que no tienen límites

El sueño de Juan no tiene límites: para 2027, planea construir el primer centro de entrenamiento de deportes de invierno en Venezuela, con la meta de llevar una delegación de hockey sobre hielo a una Copa del Mundo y a las Olimpiadas de Invierno en una década. Incluso su historia, digna de admiración, pronto será un documental. 

Juan de Dios no solo trajo el hockey a Venezuela; le dio a la juventud un motivo para soñar en grande con la (AVHLH) Asociación Venezolana de Hockey en Línea y en Hielo. Cada niño que patina, cada anotación que celebra, lleva el esfuerzo de un hombre que le dedica todo lo que ha logrado a su madre y su hijo con todo su corazón. Demostrando con hechos, que la perseverancia, contra todo pronóstico, puede convertir a cualquiera que se lo proponga, en un pionero.

Pablo Fuentes / Pasante USM

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