En un notable acto de valentía y amor por los animales, una niña de 12 años de Texas, quien se recuperaba de una enfermedad en su hogar, no dudó en tomar una medida desesperada para salvar la vida de su cachorro. Al percatarse de que el pequeño animal luchaba por respirar y ante la ausencia de respuesta de su madre, la menor tomó las llaves del vehículo familiar y condujo por aproximadamente un kilómetro y medio con la esperanza de llegar a la clínica veterinaria más cercana y encontrar ayuda.

Su inexperta forma de conducir llamó la atención de un agente de policía que patrullaba la zona, quien procedió a detenerla. Sin embargo, al aproximarse y ver la angustia de la niña y el estado crítico del cachorro, el oficial comprendió la emergencia. Dejando de lado la infracción, tomó al animal en sus brazos y corrió hacia la veterinaria, donde el personal médico actuó de inmediato y logró estabilizar al cachorro.

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