El @zardelabelleza Osmul Sousa compartió en la víspera de la canonización del dr. José Gregorio Hernández y la Hermana Carmen Rendiles un emotivo mensaje.
Escribió:
Hoy mi alma se llena de una emoción inmensa, de esas que brotan del corazón cuando lo divino toca lo humano. Como venezolano y como católico, siento una alegría profunda, una gratitud que desborda el alma al ver que la Iglesia universal eleva a los altares a nuestro querido doctor José Gregorio Hernández y a la Madre Carmen Rendiles, dos tesoros de fe y de bondad nacidos en esta tierra bendita Ilamada Venezuela.
Desde niño aprendí a ver en José Gregorio el reflejo del amor de Dios hecho servicio. Su ciencia fue oración, sus manos fueron instrumento de caridad, y su vida, un canto de humildad al bien.
La Madre Carmen, con su dulzura y su silencio, supo transformar el dolor en ofrenda, el trabajo en alabanza, y la sencillez en camino de santidad. Ambos son luz en medio de las sombras, consuelo para los enfermos, ejemplo para los que sirven, y esperanza para los que aún creemos que la bondad puede cambiar el mundo.
Hoy, mi fe se hace más viva y mi orgullo más grande. Porque no hay mayor gloria para una nación que ver a sus hijos reconocidos por su santidad, por su entrega, por su amor sin límites. Venezuela, mi amada tierra, hoy está de fiesta junto al cielo. Nuestra historia, tan herida y tan luminosa, se embellece con estos dos nombres que ya resplandecen entre los santos de Dios.
Aunque nací en cuba, mi corazón es completamente venezolano, y agradezco por ésta tierra que sigue pariendo corazones santos.
Pido a José Gregorio y a la Madre Carmen que sigan cuidando a nuestro pueblo, sanando nuestros cuerpos y nuestras almas, y guiándonos por el camino del bien y de la esperanza.
Hoy celebro con orgullo, con fe y con amor. Porque Venezuela también tiene santos. Porque el cielo también habla con acento venezolano.






