El presidente de Irlanda, Michael D. Higgins, ha cultivado una imagen pública donde el protocolo y la calidez humana coexisten, en gran parte gracias a sus famosos compañeros: sus perros de montaña berneses.  El actual can presidencial, Misneach («Coraje»), y su anterior perro, Bród («Orgullo»), quien falleció en 2023, se convirtieron en figuras queridas de la nación. Más que simples mascotas, los perros son una presencia habitual en Áras an Uachtaráin, la residencia presidencial, donde frecuentemente saludan a jefes de estado, embajadores y miembros del público.

La fama internacional de los canes se consolidó a través de numerosos momentos virales. El más notable ocurrió en 2021, cuando Misneach interrumpió una solemne entrevista televisada del presidente Higgins, buscando caricias y mordisqueando juguetonamente la mano de su dueño mientras este hablaba. Lejos de ser un percance, la escena fue celebrada como una muestra de autenticidad. Su presencia constante en actos oficiales, recepciones y firmas de leyes ha demostrado ser una herramienta de «diplomacia blanda», suavizando la formalidad de la política.

El propio presidente Higgins ha reflexionado públicamente sobre la importancia de sus compañeros. Ha descrito a sus perros no solo como fuentes de calidez, sino también de «sabiduría». Para el mandatario, la presencia de Misneach (y anteriormente Bród) es una forma de romper barreras y conectar con los ciudadanos y visitantes desde un lugar más humano y accesible, recordando al público la persona detrás del cargo.

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