En las calles de Amberes, Bélgica, el pasado 1 de marzo de 2025, un grupo de adultos disfrazados de perros; con capuchones de neopreno, collares y colas, desfiló en el Puppy Walk, una caminata que combina juego de roles, fetichismo y orgullo LGBTQ+.






Los videos, se viralizaron brevemente en Instagram y Tiktok, y muestran a participantes, ladrando y siendo guiados por «handlers» (dueños humanos), generando desde risas hasta críticas por su exhibición pública.
¿Qué es realmente?
El Puppy Walk es una marcha pública dentro del Darklands, el mayor festival de cuero y fetichismo de Europa. Los participantes, conocidos como pups, adoptan roles caninos en un contexto de juego consensual, sin animales reales. Incluye dinámicas de sumisión, obediencia y afecto, similares a las relaciones dueño-mascota.
El primer Puppy Walk se realizó en 2022 (8 de mayo), pese a las restricciones por COVID-19. Desde entonces, se ha convertido en tradición anual. La próxima está programada para el Beyond Darklands entre el 3 y 9 de marzo del 2026.
Un estudio de 2019 publicado en Archives of Sexual Behavior entrevistó a 38 practicantes y encontró que el 70% lo hace por beneficios emocionales: reduce estrés, fomenta confianza y permite «desconectarse del yo humano». Ser un pup es volver a lo simple: jugar, confiar, ser leal”, explica el psicólogo Phillip Hammack (Universidad de California).
Impacto y controversia
Sin embargo, no todos lo ven igual. Críticos en redes sociales argumentan que exhibirlo en público viola el espacio de terceros, especialmente familias con niños. Un hilo en Reddit lo comparó con “exhibicionismo forzado”. El Instituto Kinsey aclara: no es zoofilia, es un kink humano, pero su visibilidad genera estigma.
Esta subcultura tiene eventos similares que se multiplican alrededor del mundo. En Norteamérica y Europa, festivales y caminatas como el International Puppy & Trainer Contest en Chicago atraen a cientos de participantes internacionales cada abril para celebrar la diversidad de especies y sexualidades en un ambiente festivo e inclusivo.
En resumen, el Puppy Walk no es solo un desfile raro. Es un evento que pone en evidencia cómo la sociedad lidia con la diversidad de la expresión humana. Lo que para unos es un acto de valentía y sanación emocional, para otros puede resultar incomprensible o incómodo.
Pablo Fuentes / Pasante USM






