El mundo del baloncesto se encuentra de luto tras confirmarse este sábado el fallecimiento de Rodney Rogers, veterano de 12 temporadas en la NBA, a la edad de 54 años. El exjugador murió el viernes por causas naturales relacionadas con la lesión de médula espinal que sufrió hace 17 años. Rogers había permanecido paralizado de los hombros hacia abajo desde 2008, convirtiéndose en un ejemplo de lucha para la comunidad deportiva. Su deceso fue anunciado inicialmente por la Universidad de Wake Forest, su alma mater, y posteriormente ratificado por la Asociación Nacional de Jugadores de Baloncesto (NBPA).

Durante su carrera profesional, Rogers fue un alero versátil y potente que militó en siete franquicias: Denver Nuggets, Los Angeles Clippers, Boston Celtics, New Jersey Nets, New Orleans Hornets, Philadelphia 76ers y Phoenix Suns. Fue precisamente con los Suns donde alcanzó su cénit individual al ganar el Premio al Sexto Hombre del Año en la temporada 2000. Tras conocerse la noticia, la liga emitió un comunicado oficial destacando su impacto humano: «La familia de la NBA lamenta profundamente el fallecimiento de Rodney Rogers… Será recordado no solo por sus logros en la cancha, sino también por la extraordinaria resiliencia, valentía y generosidad que demostró a lo largo de su vida».
La trayectoria vital de Rogers dio un giro dramático el 28 de noviembre de 2008, apenas unos años después de su retiro, debido a un accidente de motocross en una zona rural del condado de Vance, Carolina del Norte. Mientras conducía por un sendero, cayó en una zanja y volcó sobre el manillar de su vehículo, sufriendo una fractura en la vértebra cervical que lo dejó tetrapléjico. A pesar de que los médicos le dieron un pronóstico reservado, Rogers desafió las expectativas de vida, dedicando sus últimos años a inspirar a otros a través de su fortaleza ante la adversidad.






