Al cumplirse 26 años de la devastadora Tragedia de Vargas, Venezuela rinde homenaje a una de las figuras más queridas de su televisión: el actor y comediante Jorge Tuero, cuyo nombre real era Alberto Jorge Debrot Leefmans. En medio del recuerdo doloroso de los deslaves de diciembre de 1999, la memoria de Tuero resurge con nostalgia, recordándose su trágico fallecimiento en su residencia de Caraballeda. El artista perdió la vida junto a su esposa, hija y nieta, tras presuntamente negarse a evacuar su hogar antes de que la fuerza implacable del alud arrasara con la estructura.

Tuero se consagró como un ícono del humor nacional gracias a su destacada participación en programas legendarios como Radio Rochela y Cheverísimo. Personajes inolvidables como «Rico Macrico» y «El Terror del Llano» le permitieron ganarse el afecto de múltiples generaciones, caracterizándose por un humor agudo y un carisma inconfundible. Su desaparición física dejó un vacío irremplazable en el panorama artístico venezolano, marcando abruptamente el fin de una era dorada para la comedia televisiva del país.
La conmemoración de este aniversario no solo revive el dolor por la catástrofe natural que transformó la geografía del entonces estado Vargas (hoy La Guaira), sino que también subraya el incalculable costo cultural del desastre. Jorge Tuero pasó a ser una de las miles de víctimas de aquellos fatídicos días, convirtiéndose en un símbolo de las pérdidas que sufrió el acervo cultural de la nación. A más de dos décadas del suceso, su legado permanece intacto en la memoria colectiva de los venezolanos.






