El padre Jesús Salvador Lares, director ejecutivo de la Pastoral de la Comunicación de la Arquidiócesis de Barquisimeto, destacó que la celebración de la advocación de la Divina Pastora conmemora su profundo arraigo en tierras venezolanas. Según el clérigo, esta devoción, nacida de una visión de Fray Isidoro de Sevilla en el siglo XVIII, fue introducida en el país por los misioneros capuchinos alrededor de 1706. En el caso de Barquisimeto, existen dos hipótesis históricas sobre su llegada: una sugiere que la imagen fue traída para pacificar a los indígenas «gallones» en el pueblo de Santa Rosa, mientras que otra señala su incorporación oficial a la iglesia de la Inmaculada Concepción en 1736, consolidando desde entonces un testimonio de fe que ha pasado de generación en generación.

El milagro del cólera y la primera procesión

El punto de inflexión que transformó esta devoción en un fenómeno multitudinario ocurrió a mediados del siglo XIX. El padre Lares recordó que fue durante la devastadora epidemia de cólera, entre 1855 y 1856, cuando el pueblo recurrió a la Virgen en busca de auxilio. El 14 de enero de 1856 se llevó a cabo la primera procesión masiva para suplicar el fin de la enfermedad, la cual cesó ese mismo día. Este acontecimiento histórico selló el compromiso de los fieles y dio inicio a la tradición anual que hoy conocemos, marcando el carácter de la Divina Pastora como una presencia protectora en los momentos de mayor dificultad para la región.

En el marco de la procesión número 168, el padre Lares enfatizó el papel teológico de la Virgen María como intercesora, comparando su labor con los relatos bíblicos de las Bodas de Caná y la fe del centurión. «La Madre no hace el milagro, ella es la intercesora ante Jesucristo», aclaró, resaltando la humildad de María como «esclava del Señor». El sacerdote señaló que cada 14 de enero Barquisimeto se convierte en un testimonio de amor y fe para el mundo entero, celebrando las obras que Dios ha realizado a través de esta advocación que define la identidad espiritual de los larenses.

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