Para María, la creación de Dadella Snacks (@dadelasnacks), no fue solo una oportunidad de negocio, sino la respuesta valiente al desafío de equilibrar la maternidad con su crecimiento personal. Como mamá de dos pequeños, entendió que el trabajo en el hogar es una labor incansable, pero también sintió el llamado de reencontrarse con su faceta como mujer independiente. Impulsada por su esposo y su pasión por la cocina saludable, decidió transformar su cocina en un laboratorio de bienestar, donde el objetivo principal era ofrecer a sus hijos y ahora a toda su comunidad, una alternativa deliciosa libre de azúcares refinados y harinas procesadas.

El camino no estuvo exento de retos; con total honestidad, María confesó en una entrevista con @ysbelsyhernandez que su primer intento de brownie fue un desastre, pero fue precisamente ese «ensayo y error» lo que la llevó a descubrir su fórmula secreta. Hoy, su menú ha evolucionado de un simple postre a una variedad tentadora que incluye brokies, tortas de zanahoria y cremas untables de pistacho o «chocovellana» endulzadas naturalmente con dátiles. Ella define su propuesta como «salud preventiva»: una inversión en ingredientes de alta calidad (como la stevia pura o los frutos secos) que, aunque son más costosos, garantizan un capricho dulce que cuida el cuerpo en lugar de afectarlo.

Lo que hace especial a Dadella Snacks es la esencia que María imprime en cada entrega. Más que vender un producto, está sembrando conciencia; ver a su hijo de cuatro años preguntar si un dulce tiene azúcar es la prueba de que su propósito está trascendiendo. Actualmente, trabaja bajo pedido directo, cuidando cada detalle para que la experiencia sea personalizada y auténtica. Esta historia nos recuerda que, cuando un emprendimiento nace del amor por la familia y el compromiso con la salud, el resultado no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma.

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