Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detuvieron el pasado miércoles a Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años, durante un procedimiento en Minnesota que tenía como objetivo a su padre, el migrante ecuatoriano Adrian Alexander Conejo Arias. Según informó The Washington Post, el incidente ocurrió cuando ambos regresaban del preescolar. Tricia McLaughlin, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, afirmó que el padre huyó del lugar al notar la presencia policial, dejando al menor solo, lo que obligó a un oficial a permanecer con él por «su propia seguridad» mientras se completaba la captura de Conejo Arias.

Sin embargo, la versión oficial ha sido duramente cuestionada por Zena Stenvik, superintendente del distrito escolar, quien denunció irregularidades en el trato hacia el menor. Stenvik aseguró en conferencia de prensa que, tras detener al padre, los oficiales instaron al pequeño Liam a tocar la puerta de su hogar para verificar si había más personas en el interior, calificando la acción como el uso de un niño de cinco años como «un cebo». «¿Por qué detener a un niño? No puedes decirme que este niño va a ser clasificado como un criminal violento», sentenció la funcionaria.
Este suceso ha encendido las alarmas en la comunidad educativa local, ya que no representa un hecho aislado. De acuerdo con las autoridades escolares, en lo que va del mes, el ICE ha detenido al menos a cuatro niños pertenecientes al mismo distrito. La situación ha generado un profundo debate sobre los protocolos éticos de las agencias de control migratorio cuando se ven involucrados menores de edad y el impacto emocional que estos procedimientos dejan en la población estudiantil.






