La historia de Yony Hung es el testimonio vivo de que el «sueño americano» no conoce fronteras cuando se acompaña de sabor y perseverancia. Este joven venezolano de raíces chinas, que comenzó vendiendo hasta 200 porciones diarias de arroz frito desde el baúl de su camioneta en las calles de Brooklyn, ha logrado transformar un emprendimiento informal en un fenómeno global. 

Su propuesta, una fusión única de sabores asiáticos con el toque tropical de Venezuela, no solo conquistó el paladar de miles de inmigrantes nostálgicos en la Gran Manzana, sino que atrajo la atención de estrellas como Sarah Jessica Parker y J Balvin, demostrando que la autenticidad es la mejor estrategia de mercadeo.

Tras siete años de arduo trabajo en Estados Unidos, donde se desempeñó como mesero y estudiante antes de lanzarse a los fogones, Hung decidió que su éxito no debía limitarse a una sola ciudad. Con la convicción de que «el éxito está en todos lados», el joven empresario reinvirtió sus ganancias para cruzar el Atlántico y establecerse en el corazón de España.

Su llegada a Madrid no ha sido diferente: la apertura de su primer local físico en el barrio de Malasaña ha replicado el fenómeno de Nueva York, con filas de clientes que esperan con entusiasmo para degustar su famoso arroz, lumpias y la clásica malta venezolana.

Más que un negocio, la trayectoria de Yony Hung representa un faro de esperanza para la diáspora venezolana y los emprendedores del mundo entero. Lo que comenzó con las enseñanzas de sus tíos en un restaurante de la Isla de Margarita, hoy es un negocio consolidado con más de 560 mil seguidores y un local propio en la calle San Bernardo.

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