Un informe de la Policía Federal brasileña concluyó que el expresidente Jair Bolsonaro puede permanecer en prisión, pese a la «innegable» presencia de problemas crónicos de salud, informaron este viernes fuentes judiciales.

Los peritos reconocieron que el cuadro clínico del líder ultraderechista, de 70 años, requiere cuidados sanitarios especiales, pero consideran que sus dolencias son compatibles con su permanencia en el centro penitenciario conocido como la ‘Papudinha’, en Brasilia.

El resultado de la pericia, que se realizó el pasado 20 de enero, era esperado por los abogados del exmandatario, que confiaban en un dictamen que apoyara su tesis de que no reúne las condiciones para seguir en régimen cerrado y obtuviera así la prisión domiciliaria por razones «humanitarias».

Esta semana, la defensa del exjefe de Estado (2019-2022) dijo que su estado de salud había «empeorado en los últimos días», con nuevos episodios de vómitos y crisis de hipo «acentuadas», trastornos que sufre desde hace meses.

Ahora, tras recibir el informe, el juez Alexandre de Moraes, relator del caso, dio un plazo de cinco días a los abogados y a la Fiscalía para que se manifiesten sobre las conclusiones de la Policía Federal y aporten sus consideraciones.

El documento recoge que las dolencias crónicas de Bolsonaro, entre ellas hipertensión, síndrome de apnea del sueño grave, obesidad, reflujo gastroesofágico y adherencias intraabdominales, «no generan, por el momento, necesidad de traslado» desde la cárcel.

No obstante, los peritos sí observan un riesgo de nuevas caídas, como la que sufrió a principios de año, cuando sufrió un traumatismo craneal leve, sobre todo si no está sometido a una «vigilancia continua».

EFE

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