El mundo del folklore venezolano se viste de luto tras la partida de Renato Aguirre, quien falleció a los 78 años de edad. Considerado una pieza fundamental de la cultura zuliana, Aguirre deja un vacío inmenso como uno de los máximos exponentes de la gaita nacional. Su legado, que trasciende las fronteras regionales, lo posiciona como un artista cuya sensibilidad musical ayudó a definir la identidad de todo un país.

Conocido afectuosamente como el «Poeta Diamantino», Aguirre fue el arquitecto de composiciones que hoy son consideradas auténticos himnos de la tradición venezolana. Entre su vasto catálogo destacan obras emblemáticas como «Sagrada Dama del Saladillo» y «La Elegida», piezas que no solo marcaron una época, sino que se convirtieron en referentes obligatorios del género, fusionando la maestría lírica con el sentimiento popular.
Para honrar su memoria, la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá en Maracaibo abrió sus puertas este domingo para los actos fúnebres. En este emblemático recinto, familiares, amigos, gremios gaiteros y ciudadanos se congregaron en capilla ardiente para dar el último adiós al hombre que dedicó su vida a cantarle a la Virgen y a su tierra. El Zulia despide así a una leyenda cuya obra seguirá vibrando en cada rincón donde suene una gaita.





