John Cronin ha marcado un hito histórico al convertirse en el primer emprendedor con síndrome de Down en integrar la prestigiosa lista Forbes. Tras enfrentar barreras y discriminación laboral en sus inicios, John decidió tomar las riendas de su futuro y fundó, junto a su padre, la empresa John’s Crazy Socks (@johnscrazysocks). Lo que comenzó como un sueño personal se ha transformado en un referente global del mundo empresarial, demostrando que el talento y la determinación superan cualquier prejuicio.

El modelo de negocio, centrado en la venta de calcetines con temáticas creativas y coloridas, ha alcanzado un éxito rotundo con una facturación anual que ya suma millones de dólares. Más allá de la rentabilidad, la compañía se ha posicionado como un ejemplo de eficiencia y visión comercial. John no solo ha cumplido su meta de ser un trabajador independiente, sino que ha escalado su proyecto hasta convertirlo en una marca reconocida internacionalmente por su calidad y su capacidad de conectar con el público.
Fiel a su propósito de impacto social, Cronin utiliza su plataforma para fomentar una verdadera inclusión laboral, empleando en su equipo a otras personas con síndrome de Down y diversas discapacidades. «Nuestra experiencia demuestra los beneficios de centrarnos en lo que una persona puede hacer, no en lo que no puede hacer», afirma el empresario.





