La región de Apulia, en el sur de Italia, sufrió una pérdida irreparable el 14 de febrero con el colapso del «Arco de los Enamorados» en Torre Sant’Andrea. La emblemática estructura de roca caliza, que fue esculpida por la naturaleza durante siglos frente a la playa de Melendugno, sucumbió durante la madrugada ante la fuerza del clima. Según expertos, la caída fue provocada por una combinación de tormentas violentas, lluvias intensas y marejadas ciclónicas que azotaron la costa en los últimos días.

Este monumento natural se había consolidado como uno de los destinos más románticos de Italia, atrayendo anualmente a miles de parejas y sirviendo como escenario para innumerables matrimonios y campañas publicitarias. El derrumbe fue reportado a primera hora de la mañana por caminantes que recorrían el litoral, quienes se encontraron con la desaparición de la formación que se alzaba majestuosa sobre el mar. Su pérdida marca el fin de un símbolo geológico que fue moldeado por la erosión del viento y el agua a lo largo de las décadas.

Las autoridades locales han expresado su pesar ante lo que consideran una tragedia para el patrimonio natural del país. El alcalde de Melendugno, Maurizio Cisternino, lamentó la desaparición de uno de los atractivos turísticos más famosos de la región, mientras que el concejal de Turismo, Francesco Stella, llegó a definir el suceso como «un funeral».

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