En un giro inesperado durante el discurso del Estado de la Unión, el presidente Donald Trump presentó al dirigente opositor venezolano Enrique Márquez como su invitado de honor en el Capitolio. El anuncio se produjo mientras el mandatario relataba la historia de Alejandra González, una joven opositora y sobrina de Márquez, quien temía por la vida de su tío tras haber sido detenido en Caracas por fuerzas de seguridad. El emotivo reencuentro, sellado con un abrazo en el palco de invitados, provocó una ovación de pie por parte de los legisladores estadounidenses.

El presidente detalló que la liberación de Márquez es el resultado de gestiones diplomáticas directas entre funcionarios de Estados Unidos y las nuevas autoridades venezolanas. Según el relato presidencial, este esfuerzo conjunto permitió el cierre de centros de reclusión y el inicio de una nueva Ley de Amnistía que ya ha beneficiado a cientos de presos políticos. Trump destacó que este es solo el comienzo de una serie de liberaciones programadas, subrayando el impacto de la presión internacional y los recientes cambios en la estructura de poder en el país sudamericano.

Este acontecimiento subraya el cambio en la relación bilateral, la cual Trump calificó recientemente al referirse a Venezuela como un «nuevo amigo» y «socio» estratégico.

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