Tras llegar a Santiago desde Venezuela, María Teresa (67) y Víctor (71) transformaron la incertidumbre de la migración en una oportunidad de oro. Lo que comenzó como un gesto de vecindad al compartir el tradicional pan de jamón durante las fiestas, se convirtió en «Victoriano Panadería», un emprendimiento que fusiona con maestría el arte panadero de ambos países. 

A pesar de los desafíos de la tercera edad y la dificultad para ejercer sus profesiones originales, este matrimonio demostró que la experiencia es un capital invaluable, encontrando en la cocina un motor para reinventarse y alcanzar la autonomía económica en su nuevo hogar.

El proceso de modernización ha sido notable: María Teresa, quien inicialmente temía dañar la computadora, hoy lidera el marketing digital manejando redes sociales y programas de diseño.

Los frutos de su esfuerzo se materializaron con fuerza en 2023, cuando recibieron el reconocimiento como «Emprendedores del Año» por CDI Chile y obtuvieron certificaciones oficiales de competencias laborales a través de ChileValora. Con una comunidad creciente de seguidores en Instagram y el respeto de sus clientes chilenos, María Teresa y Víctor se han convertido en un símbolo de integración y éxito. 

«Me siento acogida y querida en este país», comenta María Teresa, reflejando cómo su panadería ha logrado construir puentes de gratitud y sabor entre Venezuela y Chile.

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