La 98ª edición de los Premios Óscar, programada para el próximo 15 de marzo en el Dolby Theatre de Los Ángeles, se llevará a cabo bajo un estricto despliegue de seguridad. Este reforzamiento responde a un clima de alta tensión internacional y a advertencias recientes sobre posibles amenazas en el estado de California, lo que ha obligado a los organizadores a extremar las precauciones para proteger tanto a las luminarias de Hollywood como al público asistente en un contexto geopolítico especialmente delicado.

La preocupación central emana de una alerta oficial del FBI que señala a Irán como posible autor de un ataque con drones en territorio estadounidense. Según informes de inteligencia reseñados por medios como 20 Minutos, se detectó que a principios de febrero de 2026 existían intenciones de realizar un ataque sorpresa con vehículos aéreos no tripulados desde un buque en las costas de EE. UU., como represalia a posibles acciones militares. Aunque no se dispone de detalles específicos sobre el momento o el objetivo exacto, la amenaza ha sido calificada como un factor crítico para la seguridad del estado.

Ante este panorama, los productores de la gala, Katy Mullan y Raj Kapoor, confirmaron una colaboración estrecha con organismos federales y la policía de Los Ángeles (LAPD) para blindar el evento. Los organizadores enfatizaron que su prioridad es garantizar que el espectáculo funcione con la precisión de un reloj y que cada asistente se sienta «seguro, protegido y bienvenido». Esta estrategia de seguridad integral busca mitigar cualquier riesgo y asegurar que la noche más importante del cine transcurra sin incidentes, a pesar de la incertidumbre internacional.

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