Ante el aumento de prácticas como el ocultismo, el esoterismo y el satanismo, el Papa León XIV promovió una reunión reservada, donde escuchó de primera mano una preocupación que, según exorcistas de todo el mundo, ya se siente en parroquias y comunidades.
El encuentro, realizado el pasado 13 de marzo en el Vaticano, reunió al pontífice con representantes de la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE), quienes no solo presentaron un diagnóstico, sino que plantearon una hoja de ruta concreta, que cada diócesis cuente con al menos un sacerdote debidamente formado para atender este tipo de casos.
La conversación, de aproximadamente media hora, giró en torno a lo que la asociación describió como “desafíos sin precedentes” en el ministerio del exorcismo.
En ese espacio, entregaron un informe en el que advierten sobre una “situación dolorosa y cada vez más extendida de personas seriamente afectadas” tras su vinculación con prácticas ocultistas.
Ese diagnóstico encuentra eco en las declaraciones del sacerdote Francesco Bamonte, vicepresidente de la AIE, quien puso el acento en las consecuencias de ignorar estos fenómenos: “dejando a los fieles sin defensa ante graves ataques espirituales”, advirtió, al tiempo que señaló que esto puede prolongar el sufrimiento o empujar a las personas a buscar “soluciones inapropiadas”.
Durante la audiencia, los representantes de la AIE entregaron al Papa el documento “Guidelines for the Ministry of Exorcism”, una guía revisada por distintos organismos del Vaticano que busca ofrecer criterios doctrinales y prácticos. El gesto estuvo acompañado de una imagen de San Miguel Arcángel, símbolo tradicional de protección espiritual en la Iglesia.
León XIV, según trascendió, recordó durante el encuentro su cercanía con Gabriele Amorth, fundador de la asociación en 1994, una figura clave en la institucionalización de este ministerio en tiempos recientes.





